Nació en Barranquilla, Colombia, tierra donde en la pila bautismal la arena sustituye al agua, ratificando a ese recién nacido como un nuevo miembro de la hermosa ciudad que lleva por remoquete La Arenosa. Curramba, como también se le conoce, vio nacer a un niño que desde que empezó a conocer las letras y luego a enlazarlas hasta que aprendió a leer, se dijo para sí que: «Un día sin leer es un día sin crecer». De ser un fervoroso lector, pasó con sus letras a rellenar las hojas en blanco con sus historias impregnadas de realismo mágico o, como él lo denomina: «irrealismo necesario».